Probióticos
Lactobacillus casei
Se encuentra en el intestino y boca humanos. Produce ácido láctico y facilita la propagación de bacterias deseables. Soporta un amplio intervalo de pH (acidez) y temperatura y contribuye al crecimiento del Lactobacillus acidophilus, que es un productor de amilasa. Se sabe, por tanto, que mejora la digestión y reduce la intolerancia a la lactosa y la constipación. Inhibe también el crecimiento de Helicobacter pylori, bacteria asociada a la gastritis. Mantiene el equilibrio de la flora del intestino grueso, y algunas cepas que se consideran útiles para la mejoría de algunas enfermedades gastrointestinales causadas por bacterias.
Lactobacillus rhamnosus
Es una bacteria probiótica que originalmente se consideraba una subespecie de Lactobacillus casei. Lactobacillus rhamnosus inhibe el crecimiento de las bacterias más peligrosas del intestino (Staphylococcus aureus, Escherichia coli O157:H7 y Listeria monocytogenes). Se utiliza como un conservador natural en el yogur y en otros productos lácteos. Es estable a pesar del ácido gástrico y secreción biliar, se establece fácilmente en la mucosa intestinal humana y produce ácido láctico.
Lactobacillus fermentum
Como los lactobacilos son la flora bacteriana urogenital predominante, se ha estudiado el papel del Lactobacillus fermentum en la prevención de infecciones recurrentes del tracto urinario en las mujeres.